miércoles, 26 de febrero de 2014

Cocodrilos, ¡a prueba de mandíbulas!

Pocos animales gozan de una reputación de ser de los más peligrosos, como el cocodrilo. Temido por peces, aves y mamíferos, este gran reptil vive en humedales y esteros, en las regiones tropicales de África, Asia, América y Australia.

Hace 200 millones de años, los ancestros de los cocodrilos dejaron los ambientes terrestres e invadieron los mares. A pesar de haber sobrevivido a los dinosaurios, a los antiguos cocodrilos poco se les ha estudiado y queda preguntarse ¿cuánto se parecen las especies modernas a las prehistóricas? Para responder esto, investigadores norteamericanos examinaron la variación en forma y función de las mandíbulas inferiores en más de 100 de los predecesores de los cocodrilos actuales.


Tomado de noticiasdelaciencia.com

Aquellos animales del pasado lejano fueron mucho más diversos que sus descendientes actuales. Su evolución, diversidad de conductas y variaciones anatómicas fueron excepcionales, incluyendo estilos de vida y de alimentación que ninguno de los cocodrilos actuales posee. Algunos, por ejemplo, estaban preparados para correr en tierra firme, mientras que otros estaban adaptados a la vida en mar abierto. Dentro de la diversificación evolutiva estuvieron las distintas formas de mandíbulas inferiores, lo cual fue crucial para que los antiguos cocodrilos explotaran una amplia gama de hábitats y recursos alimentarios.


Entonces podemos imaginarnos a los cocodrilos de los mares del jurásico capturando presas ágiles como los peces, gracias a sus mandíbulas forjadas evolutivamente para optimizar su eficiencia hidrodinámica y aumentar su eficacia al cazar.