¡El Estrés se pone gordo!



El estrés puede afectarnos diariamente dejando secuelas físicas y psicológicas notables. La historia ha demostrado innumerables ocasiones cuáles son los efectos del estrés extremo, como por ejemplo el vivido en una guerra, en un accidente o ante la muerte de un ser querido. Por lo general, estas situaciones hacen que quienes las sufren pierdan el apetito y coman menos, lo que les acarrea una disminución de peso corporal. Algunos estudios recientes, sin embargo, hacen pensar que las tensiones sociales, como las de hablar en público, enfrentarse a los exámenes, afrontar jornadas de trabajo estresante y otras presiones comunes, pueden tener el efecto contrario: la ingestión excesiva de comida y el aumento de peso.

Investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Cincinnati,  examinaron los efectos del estrés en los patrones de alimentación y en la ingesta de alimentos. Para lo cual, expusieron a unas ratas a un estrés social cotidiano equivalente al de los humanos.
En unos pocos días, todas las colonias formaron una jerarquía que estableció el dominio de un macho y la subordinación de los otros. Los resultados sugieren que el estrés no sólo tiene un impacto a corto plazo, también puede provocar cambios metabólicos a largo plazo que contribuyen a la obesidad. Los machos de rata que sufrieron más estrés fueron los subordinados y finalizada la etapa estresante acabaron acumulando más grasa en la región visceral, o sea la barriga.


Estrés y comida poco nutritiva...



Aún después de la etapa de estrés, los animalitos siguieron comiendo en exceso y acumularon más grasa, lo que parece demostrar la aparición de cambios metabólicos perjudiciales y duraderos. Esta situación no se produjo con los machos que experimentaron un menor nivel de estrés, es decir los dominantes.

¿alguien se identifica?


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