¡Fin de semana!

Ya se acerca el fin de semana y muchos nos preparamos para salir a divertirnos y ¿por qué no? tomarnos una copita, o dos, o más. ¿Nos hemos preguntado las razones de esta necesidad del alcohol? No importa que le  demos el adjetivo de “social”, sigue siendo una dependencia. 


Una de las razones por las que se presenta esta dependencia, nace de los procesos del cerebro implicados en una memoria y aprendizaje que lejos de beneficiar a los individuos, es contraproducente. Estos procesos, dependen de unas proteínas sinápticas. Para quienes no lo sepan, este tipo de proteínas son moléculas esenciales para la comunicación entre dos neuronas.
Bueno, pues la presencia de dichas proteínas sinápticas depende en parte de otro grupo de proteínas de señalización  que se han denominado  mTORC1 (que traducido en español sería algo asi como punto-objetivo para el complejo 1 de rapamycina).

Para determinar si las mTORC1 desempeñan realmente un papel en la dependencia del alcohol, un grupo de científicos de la universidad de California en San Francisco, realizó un experimento en el cual, a un grupo de roedores los colocaron en un ambiente que imitara el comportamiento humano, en cuanto al consumo de alcohol se refiere.  Después analizaron la actividad de las mTORC1 dentro el núcleo accumbens. Cabe aclarar que este núcleo es una interface neural entre motivación o deseo y la acción motora que es buscar la satisfacción. Así que analizar lo que ocurre en esta región del cerebro dos revelará una parte de los elementos implicados en la dependencia del alcohol. 

Lo que los autores encontraron es que cuando los sujetos de estudio, de forma voluntaria bebían en exceso,  se disparaban las señales del mTORC1en el accumens. Además, es que toda esa ruta de señalización en el centro de deseo-placer, se mantuvo activa ¡incluso después de que el alcohol fue retirado! Y esto es muy interesante para que reflexionemos en nosotros los humanos, porque esa ruta activa conduce a la adicción.

Pero el trabajo no quedó ahí, para todos aquellos que les interese dejar la bebida (alcoholica), estos investigadores, estudian un fármaco que puede atacar esa dependencia. Este fármaco llamado rapamicina, ya se usa en trasplantes de órganos. En el caso de los ratoncitos del experimento, esta rapamicina bloqueó las señales enviadas por el mTORC1, y con ello se logró atenuar el comportamiento relacionado con el consumo de alcohol. Que no solo significan borracheras y beber en exceso, también incluye la búsqueda de la bebida. 

Finalmente, si creemos que podemos dejar el alcohol en definitiva, hagámoslo a tiempo. Y si no lo conseguimos, significa que tenemos dependencia y tendremos que esperar entonces a que lleguen los parches de rapamicina.

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